Un matrimonio de la localidad pampeana de Rancul atraviesa una situación de profunda incertidumbre ante la posibilidad de tener que entregar a un bebé que permanece bajo su cuidado desde marzo, en el marco del programa provincial Familias de Contención.
La pareja, integrada por la docente Ana Laura Pizzani y el constructor Joaquín Díaz, afirmó que recibió mediante un mensaje de WhatsApp la indicación de presentarse este lunes 13 de julio, a las 8.30, en la delegación General Pico del programa para entregar al menor, quien posteriormente sería trasladado a un dispositivo transitorio.
En diálogo con el medio Infotec 4.0, el matrimonio explicó que forma parte del programa desde julio de 2023 y que anteriormente recibió en guarda a otros dos niños, con quienes continúa manteniendo un vínculo cercano. Según señalaron, las familias construyeron una relación que se mantiene hasta la actualidad y los menores los reconocen afectivamente como tíos.
El programa Familias de Contención permite que niños y adolescentes que atraviesan una situación judicial sean alojados temporalmente en un entorno familiar hasta que se resuelva si regresarán con su familia de origen, permanecerán con integrantes de su entorno o serán declarados en condiciones de adoptabilidad.
En este caso, la pareja relató que fue convocada cuando el bebé tenía apenas 13 días de vida. El niño permaneció internado en neonatología durante aproximadamente un mes y medio debido a su bajo peso al nacer. Luego de recibir el alta médica y permanecer brevemente en un hogar, fue trasladado a la vivienda del matrimonio.
Ana Laura y Joaquín explicaron que inicialmente dudaron en aceptar una nueva guarda debido al impacto emocional que habían atravesado con los niños anteriores, pero finalmente decidieron recibirlo. Desde entonces, aseguran que el bebé desarrolló toda su vida cotidiana dentro de ese hogar.
“Todo lo que vivió durante estos meses, su familia somos nosotros. Eso es lo que cambia”, expresó Joaquín al explicar por qué consideran que el traslado podría afectar la estabilidad emocional y las rutinas del niño.
El conflicto comenzó después de que venciera el plazo judicial para que algún familiar consanguíneo solicitara la tutela. Frente a esa situación, el matrimonio decidió presentarse formalmente como aspirante a adoptar al bebé y promovió una medida cautelar para que permanezca bajo su cuidado mientras se desarrolla el proceso judicial.
La pareja cuestionó especialmente la manera en que recibió la notificación de entrega. Señaló que el ingreso del menor al programa estuvo acompañado por documentación y procedimientos formales, mientras que la orden de restitución habría sido comunicada únicamente mediante llamadas telefónicas y un mensaje de WhatsApp.
“Eso es lo que nos duele: lo formal que fue la entrega y lo informal que fueron para comunicarnos una decisión tan importante”, manifestaron.
Según explicaron, el menor sería trasladado a un dispositivo donde se alojan otros niños judicializados que actualmente no cuentan con una familia de contención. El matrimonio sostuvo que no recibió objeciones formales sobre su desempeño ni una explicación escrita sobre las razones por las cuales el bebé debería abandonar repentinamente el hogar.
La causa se encuentra bajo la intervención de la jueza Ana Clara Pérez Ballester. De acuerdo con el relato de la pareja, la magistrada habilitó durante la feria judicial la presentación del pedido para que la situación pueda ser analizada.