El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, dejó definiciones fuertes durante su participación en el panel “Desafíos y oportunidades para las provincias”, realizado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires en el marco del ciclo “Democracia y Desarrollo”, organizado por Clarín.
Sáenz compartió el debate con los gobernadores Ignacio Torres, Juan Pablo Valdés, Rolando Figueroa y Alfredo Cornejo, en una mesa centrada en el rol de las provincias, la atracción de inversiones y los desafíos del desarrollo productivo.
Uno de los momentos más contundentes llegó cuando el mandatario salteño puso el foco en la seguridad jurídica y la falta de continuidad de las políticas nacionales. “Los gobernadores salimos al mundo a presentar las oportunidades del país, pero la Argentina no genera confianza cuando se percibe que los gobiernos entrantes desconocen o modifican lo que hizo el anterior”, afirmó.
Sáenz fue aún más lejos y cuestionó a dirigentes que ponen en duda la continuidad de herramientas estratégicas de inversión. “¿Cómo vamos a ser un país serio si tenemos dirigentes nacionales que amenazan con voltear herramientas como el RIGI según quién gane las elecciones?”, planteó.
Frente a ese escenario, reclamó la construcción de tres o cuatro políticas de Estado que queden blindadas frente a los cambios de gobierno, con reglas claras, previsibilidad e institucionalidad suficiente para garantizar confianza a largo plazo.
El gobernador también sostuvo que el mapa productivo argentino está cambiando y que las provincias ganan protagonismo por los recursos que concentran. “Hoy la matriz productiva del país está cambiando y las provincias han pasado a tener un rol protagónico porque contamos con todo lo que el mundo demanda: minerales críticos como el litio, energía, alimentos y biotecnología”, señaló.
En ese contexto, Sáenz volvió a instalar una de sus principales banderas políticas: el futuro del país está en el Norte. Para el mandatario, el nuevo escenario internacional obliga a dejar atrás una mirada excesivamente centralista y a reconocer el peso estratégico de las provincias productoras.
Sin embargo, advirtió que ese protagonismo debe ir acompañado de federalismo real. Entre los reclamos enumeró la concreción del Corredor Bioceánico, el mantenimiento de las rutas nacionales y la discusión pendiente de una nueva Ley de Coparticipación Federal, deuda institucional que arrastra el país desde la reforma constitucional de 1994.
“El federalismo real es progreso y oportunidad”, sostuvo, y remarcó que mejorar la logística y conectar la producción del Norte con nuevos mercados permitiría reducir costos y ganar competitividad.
Sáenz también destacó la posición estratégica de Salta dentro del Triángulo del Litio, su frontera con tres países y su vínculo con seis provincias, y ratificó que su gestión continuará reclamando obras de infraestructura esenciales para transformar los recursos naturales en producción, empleo e inversiones.