Caputo va por otro espaldarazo de Estados Unidos mientras el FMI mira de cerca las cuentas argentinas

Luis Caputo llegará a Asheville, Carolina del Norte, para participar de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20, que tendrá sus jornadas centrales el lunes 31 de agosto y martes 1 de septiembre. Allí, el ministro argentino tiene previsto mantener un encuentro con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, uno de los funcionarios de mayor peso en la administración de Donald Trump y una figura clave en la relación económica con el gobierno de Javier Milei.

La reunión aparece como una oportunidad para ratificar el alineamiento político y económico entre Buenos Aires y Washington. Caputo también participará de los debates del G20 sobre crecimiento global, deuda soberana, desequilibrios macroeconómicos y regulación financiera, y está previsto que exponga el programa económico argentino ante funcionarios de las principales economías mundiales.

En paralelo, existe expectativa por un posible encuentro con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. El Gobierno buscará exhibir el cumplimiento de sus compromisos fiscales y monetarios, aunque la evolución de la recaudación, las reservas y la situación social continúan formando parte del seguimiento que realiza el organismo internacional.

Uno de los puntos sensibles del escenario doméstico es el crecimiento de la mora crediticia. Un informe reciente del Financial Times señaló que millones de argentinos enfrentan dificultades para cumplir con sus deudas personales en un contexto de ingresos ajustados y elevado costo del financiamiento. Esa realidad agrega presión social a un programa económico que el Gobierno presenta ante el exterior como basado en disciplina fiscal, estabilidad monetaria y reformas estructurales.

La cumbre también estará atravesada por un escenario internacional particularmente tenso. Estados Unidos buscará utilizar el encuentro para impulsar su agenda de crecimiento, discutir los desequilibrios comerciales y sumar respaldo a las sanciones contra Irán en medio del conflicto que afecta al estrecho de Ormuz y a los mercados energéticos internacionales. Bessent pretende llevar estos temas tanto a las sesiones generales como a las reuniones bilaterales.

Para Caputo, el viaje será mucho más que una participación protocolar. El ministro intentará mostrar que el programa económico mantiene respaldo internacional y, al mismo tiempo, reforzar un vínculo con Washington que se convirtió en una de las principales cartas externas de Milei. Del otro lado, el FMI seguirá observando los números, pero también el impacto que el ajuste y el endeudamiento de los hogares están generando puertas adentro.

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