En un contexto nacional marcado por dificultades económicas que golpean con mayor fuerza a las familias del interior del país, en Tartagal la respuesta no es la indiferencia, sino la acción concreta. Con la conducción del intendente Franco Hernández Berni, el municipio volvió a demostrar que el Estado no puede retirarse cuando la realidad social se vuelve más dura.
Con una mirada humanista y profundamente comunitaria, se lleva adelante un operativo integral de control de certificados escolares y calendario de vacunación obligatoria, que alcanzó hasta el momento a más de 200 niñas y niños, garantizando que puedan iniciar o retomar las clases con todos los requisitos necesarios.
La jornada se desarrolló en el CIC Sur Tartagal, con el acompañamiento del Manuel Oscar Pailler, y fue articulada de manera conjunta entre las áreas de Educación y Salud de la Municipalidad, reafirmando una idea central de la gestión local: cuando el Estado trabaja de manera coordinada, los resultados llegan directamente a la gente.
En momentos en los que las políticas de ajuste impulsadas por el presidente Javier Milei reducen la presencia del Estado nacional y dejan a muchas familias libradas a su propia suerte, en el norte salteño la prioridad es clara: estar cerca del vecino, extender la mano y resolver problemas concretos.
“La educación es la base del desarrollo”, sostienen desde la gestión municipal, no como una consigna vacía, sino como una política pública sostenida, que acerca soluciones a los barrios y facilita trámites esenciales allí donde muchas veces resulta difícil acceder.
En Tartagal, la escuela no es un privilegio: es un derecho. Y cuando hay decisión política, sensibilidad social y compromiso con la comunidad, el Estado cumple su rol esencial: igualar oportunidades y cuidar a quienes más lo necesitan.