La ciudad de San Ramón de la Nueva Orán dio un paso importante en materia de seguridad al incorporar el programa “Ojos en Alerta”, una herramienta tecnológica que busca prevenir el delito mediante la participación activa de los vecinos.
La iniciativa fue presentada por el intendente Baltasar Lara Gros, quien encabezó la firma de un convenio de colaboración con la Municipalidad de San Miguel, distrito donde el sistema ya se encuentra en funcionamiento con resultados positivos.
“Ojos en Alerta” funciona a través de una plataforma de comunicación instantánea por WhatsApp, que permite a los ciudadanos reportar en tiempo real situaciones sospechosas o emergencias. Mediante el envío de mensajes de texto, audios, imágenes, videos y ubicación, los vecinos pueden dar aviso inmediato al Centro de Monitoreo Municipal, facilitando una respuesta más ágil por parte de las autoridades.
Durante el acto, Lara Gros destacó la importancia de adoptar políticas públicas basadas en experiencias exitosas. En ese sentido, subrayó que implementar herramientas que ya han demostrado su eficacia permite optimizar recursos y acelerar los resultados en materia de seguridad.
El programa, desarrollado originalmente en el municipio bonaerense de San Miguel, se ha expandido a distintas ciudades del país, consolidándose como un modelo innovador de prevención del delito. Su objetivo central es fortalecer el vínculo entre el Estado y la comunidad, promoviendo la denuncia temprana de hechos como robos, disturbios, siniestros viales o situaciones de violencia de género.
Por su parte, el intendente de San Miguel, Jaime Méndez, valoró la implementación del sistema en Orán y destacó que la participación ciudadana es un complemento clave para las políticas tradicionales de seguridad. En la misma línea, el secretario de Comunicación del municipio bonaerense, Cristián Méndez, remarcó que la capacitación de los vecinos será fundamental para garantizar el correcto uso de la herramienta.
Según antecedentes en otras localidades, “Ojos en Alerta” permite mejorar significativamente el mapa del delito, tanto en la cantidad como en la calidad de la información disponible. Esto se traduce en una planificación más eficiente de los operativos y una mejor distribución de los recursos policiales.
Además, el sistema se posiciona como un canal directo y confiable de comunicación entre los vecinos y el Estado, promoviendo una mayor participación comunitaria en la prevención del delito.