La tensión entre Irán y Estados Unidos alcanzó un nuevo punto crítico este domingo, luego de que fuerzas armadas iraníes advirtieran que podrían cerrar completamente el estratégico Estrecho de Ormuz en caso de un ataque estadounidense.
La advertencia fue emitida por el mando operativo Khatam Al-Anbiya, que aseguró que si Washington concreta amenazas contra las plantas energéticas del país, el paso marítimo “no se reabrirá” hasta la reconstrucción de las instalaciones dañadas.
Actualmente, el tránsito por el estrecho ya se encuentra severamente restringido. Según datos de la firma Kpler, apenas circula cerca del 5% del volumen habitual, lo que genera preocupación en los mercados internacionales, especialmente por el impacto en el suministro global de petróleo.
El conflicto escaló aún más luego de que el presidente Donald Trump lanzara un ultimátum directo: si Irán no restablece completamente la circulación en un plazo de 48 horas, Estados Unidos atacará y destruirá sus principales centrales eléctricas.
A través de un mensaje en su red Truth Social, Trump fue contundente al descartar cualquier negociación y reafirmar la superioridad militar estadounidense en el conflicto. Además, cuestionó la falta de respaldo efectivo de aliados europeos en la presión para reabrir la vía marítima.
En paralelo, más de 20 países —en su mayoría europeos, junto a Emiratos Árabes Unidos y Bahréin— emitieron un comunicado conjunto en el que se comprometieron a garantizar el paso seguro por el estrecho. En el documento, condenaron los ataques iraníes contra buques comerciales e infraestructuras civiles.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos aseguró haber reducido la capacidad iraní de amenazar la navegación en la zona, tras operaciones que habrían afectado instalaciones clave de inteligencia y monitoreo.
El Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial, se convierte así en el epicentro de una crisis que mantiene en vilo a la comunidad internacional y ya impacta en los precios del crudo.