El Coaching Educativo, una forma de acompañar el regreso a la escuela presencial

Cuando de coaching y educación se trata; los y las docentes que adquieren el dominio de estas herramientas para acompañar y facilitar el aprendizaje de sus alumnos y alumnas, se convierten en expertos diseñadores de contextos para aprender más y mejor.  Entornos de aprendizaje donde la escucha activa ocupa un lugar protagónico y las conversaciones fluyen desde la mirada de nuevos observadores capaces de captar oportunidades, posibilidades, fortalezas y motivaciones individuales y grupales; allí donde “a simple vista no están”.

El Coaching Ontológico facilita procesos de Aprendizaje Transformacional como camino para el desarrollo personal.  Su importancia radica en que permite a las personas potenciar al máximo su desempeño y lograr resultados que antes parecían imposibles de alcanzar.

Que Interpela interrogantes nuevos:

  • La Escucha.  ¿Cómo podemos mejorar la escucha en nuestras clases?
  • El Lenguaje.  ¿Qué tipo de lenguaje utilizamos en las aulas?  ¿En qué medida favorecen u obstaculizan los aprendizajes en nuestros alumnos y alumnas?
  • Conversaciones.  ¿Qué tipo de conversaciones generamos mientras nuestros estudiantes aprenden? ¿Cuánto los acerca al aprender y comprender?
  • Emociones. ¿Cómo vinculamos la educación emocional con las disposiciones del pensamiento del alumnado en diferentes procesos de aprendizaje?
  • Corporeidad.  ¿Qué “nos cuentan” nuestros estudiantes desde sus movimientos corporales, gestos, miradas,  durante sus aprendizajes? ¿Qué acciones generamos en respuesta?

La vuelta a la presencialidad nos reencuentra con la necesidad de revisar nuestras prácticas.  Ya no sólo en términos de qué enseñar, cómo enseñar y para qué enseñar; sino de reflexionar sobre qué entornos de aprendizaje estamos ofreciendo y diseñando para nuestros alumnos y alumnas.

En un escenario invadido de incertidumbres, cambios y altibajos.  De emergentes cotidianos y emociones encontradas; observar, escuchar y decir desde el corazón, se convierte no sólo en necesidad sino en exigencia si en nuestros propósitos más genuinos yace la intención de facilitar entornos de aprendizaje con “Aroma a Bienestar”.

Necesitamos animarnos con decisiones potentes, dando un paso para corrernos paulatinamente:

  • Del “Paradigma Control” al “Paradigma Soltar y dejar Crear”
  • Del “Acompañamiento” hacia el verdadero desarrollo de la “Confianza y la Autonomía”
  • Del contexto de las “Consignas”  al contexto de la “Escucha Activa”
  • Del Decir para “Enseñar”, al decir para “Aprender”
  • De la “Multi Actividad” a la “Selección de Actividades complejas y favorecedoras de la Comprensión”
  • De la “Evaluación sobre Respuestas correctas” a la “Evaluación sobre Preguntas Creativas”

Escuchar y conversar de un modo diferente en las clases:

  • Escuchar cómo piensa y comparte su aprendizaje cada uno de nuestros estudiantes
  • Cuando escuchamos como describe este proceso; prestar atención a su lenguaje y qué “dicen sus palabras y puntos de vista”
  • Proponerles un “giro lingüístico” que lo mueva de la percepción en la que se encuentra y pruebe cambiar su realidad.  Escucho que…¿Cómo se te ocurre podrías contarme de otro modo lo que me contás?
  • Alentarlos y alentarlas a escucharse y modificar su lenguaje.
  • Acompañar en la distinción de emociones para aprender sobre acciones disponibles o no disponibles que los acercan o alejan me acercan del aprender.

No hay edades, ni niveles para ponerlo en práctica.  Sólo comenzar abrir nuestros corazones para hacer escuela desde una nueva mirada.

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